En un mensaje profundo y cargado de emoción, Solange Acosta decidió visibilizar su historia personal y familiar, con el objetivo de responder a los prejuicios y generar conciencia sobre la diversidad y el amor en todas sus formas.
“Soy una chica trans y soy papá y mamá de Kiara, Luna y Shiomara”, expresó con orgullo, al referirse a sus tres hijas, a quienes define como su mundo entero.
A lo largo de su relato, Solange remarca que su identidad no le ha quitado su rol como madre, sino que, por el contrario, le ha dado herramientas para educar desde la honestidad, el respeto y la empatía. “Ser trans no me quitó nada como madre y padre. Me dio la valentía de enseñarles lo bueno y lo malo todos los días”, afirmó.
También destacó que la familia se construye desde el amor cotidiano: acompañar, escuchar, contener y estar presente. “Mis hijas no me ven como rara. Me ven llegar, me ven cocinar, me ven secarles las lágrimas. Me ven ser humana”, sostuvo.
En su mensaje, puso en valor la individualidad de cada una de sus hijas. Kiara, de 14 años, Luna, de 10, y Shiomara, de 6, representan para ella distintos aprendizajes: la valentía, la autenticidad y la ternura como formas de fortaleza.
Además, hizo un llamado a la reflexión frente a los prejuicios sociales: “El amor no pregunta con qué género naciste. El amor pregunta si te quedás, si acompañás, si estás”.
Más allá de su historia personal, Solange proyecta un compromiso con su comunidad. Entre sus objetivos, expresó el deseo de impulsar la creación de una oficina de género y diversidad en su localidad, con el fin de promover derechos, inclusión y acompañamiento.
“Yo no pedí permiso para existir. Y no voy a pedir permiso para amar”, concluyó, reafirmando su identidad y su lucha por un mundo más justo e igualitario.