Orlando creció en el interior del país, en un entorno marcado por la crianza religiosa, que definió su visión del mundo y de las personas. Sin embargo, todo cambió cuando su hijo le contó su sexualidad.
Ese momento fue un punto de inflexión: Orlando decidió abrir su mente y priorizar el amor por sobre los prejuicios. Hoy, es un padre orgulloso, que acompaña, celebra y apoya a su hijo con respeto y aceptación, demostrando que la familia puede ser un lugar seguro, libre y lleno de orgullo.
Una historia que inspira a derribar barreras, a reconocer la diversidad y a construir vínculos basados en el amor y la comprensión.